DE FASCISTAS, PROSTITUTAS Y TECNOLOGIAS DE
LA INFORMACION:
Una aproximación pretenciosa
a la filosofía crítica.
Por Diego H. Tenjo Ramírez
Estudiante de Ciencias Sociales Universidad del Quindío.
Well, maybe there's a god above
But all i've ever learned from love
Was how to shoot somebody who outdrew you
It's not a cry that you hear at night
It's not somebody who's seen the light
It's a cold and it's a broken hallelujah
But all i've ever learned from love
Was how to shoot somebody who outdrew you
It's not a cry that you hear at night
It's not somebody who's seen the light
It's a cold and it's a broken hallelujah
Hallelujah…
Leonard Cohen.
Martin Heidegger se equivocó,
se equivocó y desconoció el testimonio del Dr. Frankl, tapó con un dedo el sol,
negó la barbarie y la violencia contra la humanidad auspiciada por quienes en
un delirante empeño juraron ser el centro del pensamiento occidental, la
panacea y la continuidad del legado griego.
Heidegger se equivocó y
me esmero en imaginar su hipotética reacción y el conflicto interno que
carcomía su poca libertad espiritual, reprimenda que bien merecida tenía por
poner al servicio del nacional socialismo su conocimiento, su agudeza
intelectual, por ocuparse de forma entusiasta en el desarrollo de una filosofía
del nacional socialismo, justificaciones para un sistema despiadado, para el “mal
elemental”, para lo bárbaro. Sólo bajo el argumento de que Alemania era el
centro del pensamiento occidental.
Eso debido a que según
él en Norte América el hombre sucumbió al mercantilismo y a la tecnificación de
la tierra, (digo Norte América, porque América Latina en la lógica del
pensamiento Heideggeriano no existió, apareció en el mapa sólo algún tiempo
después cuando con la complicidad del Vaticano y la Cruz Roja Suiza, muchos de
esos tiranuelos nazis huyeron de Europa luego de la segunda guerra para
esconderse bajo el antifaz de intelectuales, empresarios y “hombres de bien”;
vinieron a cultivar la bacteria del fascismo y del capitalismo totalitario
fenómeno que décadas más tarde germinó y se vio reflejado en la ola de
dictaduras militares que azotaron el sur del continente, esos tiranuelos
remedos de Hitler que cegaron tantas vidas e historias). Mientras bajo esa
misma razón en Rusia el Marxismo masificó al hombre en el marco de un
colectivismo dictatorial.
Condeno a Heidegger Por
malversar a Nietzsche y tergiversar malintencionadamente sus enseñanzas en su
afán de justificar lo injustificable, por desinformar y aconsejar al fascismo
difundir ediciones de bolsillo retocadas de la filosofía de Nietzsche
apropiadas al acomodo nazi. En buena hora Friedrich se sumió en la locura más
profunda y muda como un gesto sensato y honorable para evadir lo que hacían con
sus enseñanzas los nazis y hasta la ignota de su adorada hermana. Critico a
Martin Heidegger por hacer inviable y lesionar la confianza que teníamos en los
dos grandes anuncios que tuvo en su momento Zarathustra para la humanidad
cuando bajo de la montaña luego de años de retiro espiritual: La muerte de Dios
y el sentido de la tierra.
“¡Hermanos míos, yo os exhorto a que permanezcáis fieles al sentido de la tierra,
y nunca prestéis fe a quienes os hablen de esperanzas ultraterrenas! Son destiladores
de veneno conscientes o inconscientes(…) Antaño, los crímenes contra Dios eran
la máxima blasfemia. Pero Dios ha muerto, y con él han muerto esas blasfemias y
han desaparecido esos delitos. Hogaño el crimen más terrible es el crimen
contra la tierra; es decir, poner por encima del sentido de la tierra las
entrañas de lo incognoscible”. [i]
En el nacional
socialismo se puso de manifiesto lo peor de la humanidad y Heidegger consciente
y cobardemente negó los métodos racionales, burocráticos y metódicos del
exterminio judío hasta sus últimos días. Aunque la historia intente ocultar esa
etapa de su pensamiento y lo presente ahora como el filósofo más importante del
siglo XX y aunque Arendt una judía que padecía el holocausto lo defienda a
Heidegger airadamente diciendo que el oficio del filósofo es mirar para arriba
hacia las estrellas y no ver el hueco en la tierra, no mejor saquemos a Arendt
de esto, que el amor es una anestesia poderosa y todo lo justifica.
Es que exterminar no
era otra cosa que un trabajo al interior del régimen nazi, un trabajo similar a
ir a la oficina, cumplir con un horario y con una tarea específica; Una
burocracia del sistema, la tarea era el exterminio judío, el proyecto era la materialización
del odio y la radicalización de la negación del otro.
No ya lo que nos hacen
creer que la Alemania Nazi surgió de una compleja maquinaria económica y
política avivada por la furia de un cristoloco
solitario y megalomaniáco llamado Adolf Hitler, que no puede ser que aún hay
quienes creen que mediante la fórmula de la dominación carismática[ii]
aplicada al caso del Führer nos hizo creer a todos que todo ese andamiaje
emergió solo de su mente inculta y enferma. Eso no es cierto, Hitler fue la
encarnación y la respuesta desde las entrañas del resentimiento del pueblo alemán
tras la derrota de la primera guerra y la hondísima depresión económica en la
que Alemania se sumergió tras la firma del Tratado de Versalles en 1919.
Hitler representaba la
sed de venganza luego de la contundente derrota de Alemania y por eso cobra
sentido la invasión a Polonia y a Francia, justificada y alentada por Heidegger
en su discurso de posesión como rector de la universidad de Freiburg.
Queda claro que el Führer
era la viva imagen de la instrumentalización de la razón, Max Horkheimer en la “Critica a la razón instrumental”[iii]
comenta que la razón abandona su autonomía porque la razón subjetiva siempre
tiende a contaminar con fines individuales a la verdad que es utilizada como
medio para alcanzar unos fines que ni ella misma controla, este proceso se
construye cuando surge una afirmación universalmente valida que puede aclarar y
ayudar a los hombres a vivir con razón y en armonía, pero siempre es un
tremendo fracaso cuando la prostituta razón es tomada como herramienta de sólo
un sector que la dirige con el propósito de suplir o satisfacer bienes
individuales. (Horkheimer 1973). Siempre
al lado del más fuerte, del discurso dominante.
Mientras transcurren
páginas y páginas de injusticia y brutalidad en la perspectiva psicológica de
los prisioneros judíos narrados honestamente por el Dr. Frankl, pienso en el
que narra en primera persona como un Heidegger humanista, el del Ser y el tiempo, el que cimentaba la
esperanza en el hombre quien se indagaba por el origen y el posterior encuentro
con el Ser y la tierra. El que justificaba la existencia en tanto entendiéramos
que nuestra inexorable característica de temporalidad es inherente a nuestra
naturaleza y debemos aferrarnos intensamente a la vida mientras dura. Muy
similar a algunas conclusiones del texto en mención (del que les debo la cita).
Donde se intenta justificar el valor de la autodeterminación y de la capacidad de
ser dueños del destino a riesgo aún de las situaciones adversas, de descubrir
humanidad en las cosas simples, de encontrar belleza en los pequeños detalles
más allá de la fealdad y la miseria del entorno. Entender que la sensibilidad
encuentra arte donde no se lo espera y sobre todo comprender que solo la
libertad de espíritu y la elección de la actitud personal, para elegir el
camino propio que nos hace verdaderamente libres.
Foucault decía que la
razón necesita afirmarse negando la locura, así como la sociedad necesita
desarrollarse negando la delincuencia. Pero también que toda intención de poder
genera resistencia al poder (Foucault 1958), y tal vez con ese mismo ánimo me
encuentro hoy despotricando activamente contra la razón que es una puta, una
mercenaria que no puedo pagar y abogando por la instrumentalización objetiva y
viable de las herramientas que existen y deben estar al servicio de la
humanidad, más no al sentido contrario.
*Imagen tomada de: http://fliegecojonera.blogspot.com/2008/10/heidegger-hitler-filosofa-y.html
[i] NIETZSCHE, Friedrich. Así habló Zarathustra.
Primera Parte: Prologo de Zarathustra I. Biblioteca Contemporánea. 1994. Pág.
38.
[ii] Sobre la dominación carismática y los tipos de
dominación legítima ver. WEBBER, Max. Economía y Sociedad, México. Fondo de
Cultura Económica, Vol II (1969) Cap.II. Los tres tipos puros de la dominación
legítima. Sociología de la dominación.